Azúcar, ¿La conocemos en realidad?

 

Angie Sánchez, Angela Sánchez & Gray José Echeverria  | 29/01/2019

Denominada como “la droga del siglo XXI” este compuesto natural ha estado presente desde el inicio, en nuestra vías sanguíneas, la lactancia y en lo que consumimos día tras día, es por eso que en el siguiente texto hablaremos de este disacárido, ya que no todos estamos al tanto de su correcto consumo y sobretodo de los tipos de azúcares existentes

 

La Glucosa o “azúcar en la sangre”, este elemento se encuentra fácilmente en la naturaleza, entra al cuerpo a través de los alimentos, nuestro organismo mediante de la oxidación catabólica lo transforma en células pequeñas que van desde la sangre hasta las neuronas, convirtiéndolo en la principal fuente de energía del ser humano y responsable del cumplimiento del sistema digestivo y nervioso.

 

Fructosa o “azúcar de la fruta” la encontramos en la miel y en las frutas naturales, esta es la mejor manera de darle azúcar a nuestro organismo sin ponerlo en riesgo, (Evitando excesos), es más dulce que el azúcar refinada, por ser un carbohidrato es una importante fuente de energía, no aumenta la glucosa en la sangre previniendo así enfermedades y nos da un alto número de antioxidantes y vitaminas.

 

Sacarosa, he aquí el azúcar que comúnmente conocemos, esta mezcla de Fructosa y Glucosa, es la más peligrosa dentro de todos los tipos existentes, es responsable del diabetes y la obesidad por su alto consumo y la más frecuentadas por las grandes industrias, ya que a pesar de no tener ningún valor nutricional y de no aportar nada a nuestro organismo, su intensidad de sabor la pone de N°1 en el mercado.

 

Galactosa, es azúcar simple que a pesar de convertirse en glucosa gracias a nuestro hígado, en el caso de las mujeres pasa a ser lactosa debido a la sintetización por parte de las glándulas mamarias, no tiene valor nutricional, al menos que esté en el periodo de lactancia, ya que es fundamental para el crecimiento y desarrollo del sistema inmunológico de un bebé.

 

Lactosa o “azúcar de la leche”, este disacárido está presente en toda la leche de los seres humanos y mamíferos, es utilizada en alimentos procesados y es la mezcla entre glucosa y galactosa, los seres humanos contamos con una enzima llamada lactasa la cual es necesaria para la digestión de la lactosa, esta enzima está en su máxima actividad durante el nacimiento, al momento del destete va declinando su funcionalidad lo que en muchas ocasiones crea la intolerancia a la lactosa.

 

Maltosa o “azúcar de la malta” este elemento se forma normalmente por la mezcla de fécula y glucógeno, tiene un alto índice calórico, poco valor nutricional y a nivel industrial la crean con harina y glucógeno haciéndola dañina para nuestro organismo, su alto consumo puede generar,complicaciones de diabetes, elevación de la glucemia,  aumento en el peso corporal y riesgos cardiovasculares

 

Ahora, es bien sabido que en nuestro ambiente la sacarosa ha predominado gracias a las grandes industrias, pero eso no es excusa para no tener una alimentación sana y balanceada, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el año 2016 el 13% de la población mundial sufría o sufre de obesidad, eso sin contar los caso de diabetes, esto además de afectar nuestra salud, disminuye nuestra productividad y vida cotidiana.

 

El azúcar nos trae como beneficios, una sensación de alivio y bienestar, no es alérgenos y nos proporciona energía inmediata, pero hay que consumirla sin extremos, y en su mayoría, la fructosa siempre va a ser nuestra mejor opción.